¿Conoces el efecto Hall? Es la aparición de un campo eléctrico por separación de cargas, en el interior de un conductor por el que circula una corriente en presencia de un campo magnético​ con componente perpendicular al movimiento de las cargas. Se basa en él este motor de propulsión solar eléctrica, que ha construido y probado con éxito la Administración Nacional de Aerostática y el Espacio (NASA). Lo ha hecho junto a la compañía Aerojet Rocketdyne, fabricante estadoundiense de cohetes y propulsores de misiles.

La finalidad del proyecto no es otra que crear sistemas que ofrezcan un empuje seguro, a la vez que se asegura la eficiencia del combustible. Según la empresa mencionada, la prueba realizada en el Glenn Research Center de la NASA combinando la unidad de suministro de descarga (DSU) y la unidad de procesamiento de energía (PPU) con el propulsor desarrollado, confirma que el sistema es capaz de producir energía de manera eficiente, convirtiendo la energía solar en empuje y produciendo un calor residual mínimo.

La nave espacial Dawn tuvo el honor de estrenar este motor; haciendo uso de un sistema de empuje solar eléctrico de 10 kW y 425 kilos de propelente de xenón, la sonda logró alcanzar una velocidad máxima de 41.260 kilómetros por hora. Resultados tan prometedores, que se estima que el motor sirva de punto de partida para las primeras misiones tripuladas a Marte y otros viajes al espacio.

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