Más de 166.000 placas solares con una potencia de 40 MW flotan sobre gran parte de un embalse, creado encima de una antigua mina de carbón en Huainan, ciudad situada al centro norte de la provincia de Anhui, China.

La empresa responsable de tal obra es Sunrow Power Supply Co, conocida ya en el sector por instalar la que hasta ahora era la superficie flotante de energía solar más grande del mundo, ubicada también en Huainan. Era capaz de generar 20 MW, la mitad que esta nueva, que podría llegar a producir la electricidad equivalente al consumo de alrededor de 15.000 viviendas.

Al estar constantemente refrigerados, estos paneles solares flotantes son un 11% más eficientes que un panel idéntico instalado en tierra. Y otro punto a favor: resisten terremotos, movimientos sísmicos y vientos de más de 190 km/h.

Esta planta bate récords tanto en número de placas como en potencia total instalada. En los últimos tres años, otras grandes instalaciones se llevaron a cabo en Japón, Corea y Reino Unido, ninguna de esta índole. En este periodo de tiempo, La República Popular China se ha consolidado como la primera potencia mundial en energía solar. Además, lidera las nuevas instalaciones y la producción de electricidad con energía renovable, también a nivel internacional.

A finales de 2016, China produjo 77,42 gigavatios (GW) de energía solar, el doble de lo producido en el periodo anterior y, por descontado, más que cualquier otro país del mundo. Según la Administración Nacional de Energía (ANDE), el 11% del uso de energía es renovable. Para el año 2030, China espera alcanzar el 20% de esta última.

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